Urano representa la ruptura y la originalidad: lo que en ti se niega a encajar en un molde, busca la libertad y a veces provoca cambios repentinos. El signo en el que se encuentra cambia lentamente (alrededor de 7 años por signo): marca a una generación entera más que un rasgo individual preciso; la casa en la que se ubica es la que personaliza más su lectura.
Urano fue descubierto en 1781: no pertenece al conjunto de planetas conocido por la astrología antigua (del Sol a Saturno, los «siete planetas clásicos») y por lo tanto no tiene ninguna dignidad esencial (domicilio, exaltación…) en el sistema helenístico. No es una omisión del sitio, es un hecho histórico: este sistema fue construido antes de su descubrimiento. La astrología moderna (siglo XX) le atribuye convencionalmente el corregentado de Acuario, signo anteriormente gobernado solo por Saturno, una convención ampliamente compartida, pero posterior y distinta de las dignidades clásicas.