Neptuno representa la intuición y el sueño: lo que en ti supera lo racional (inspiración artística, espiritualidad, empatía, pero también confusión e ilusión según el contexto). Se desplaza muy lentamente (alrededor de 14 años por signo): al igual que Urano, marca sobre todo a una generación; la casa en la que se encuentra personaliza su lectura individual.
Descubierto en 1846, Neptuno tampoco pertenece al conjunto de los siete planetas clásicos y por lo tanto no tiene ninguna dignidad esencial en el sistema helenístico, por la misma razón histórica que Urano. La astrología moderna le atribuye convencionalmente el corregentado de Piscis, signo anteriormente gobernado solo por Júpiter, una convención ampliamente compartida y posterior a las dignidades clásicas.