La Luna representa el mundo interior: tus emociones, tus necesidades afectivas, lo que te da tranquilidad o te inquieta sin que tengas que pensarlo. El signo en el que se encuentra describe tu forma instintiva de reaccionar y de sentirte seguro. A menudo es el planeta más reconocible en el día a día: el Sol es lo que buscas llegar a ser conscientemente; la Luna es lo que ya eres, espontáneamente, sobre todo en privado.
Domicilio: Cáncer. Exaltación: Tauro. Exilio: Capricornio. Caída: Escorpio. La Luna es el luminar nocturno: asume el rol diurno del Sol en una carta de nacimiento de noche. Su fase (nueva, creciente, llena, menguante…) al momento del nacimiento cualifica el impulso general de la carta: una Luna creciente evoca un movimiento que se construye; una Luna menguante, un movimiento que se cierra y se procesa. La Luna encuentra su gozo en la casa 3 (el entorno cercano, los intercambios cotidianos, los desplazamientos cortos).